jueves, 16 de enero de 2025

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C – (19-01-2025)

MONICIÓN DE ENTRADA:

Hermanos, buenos días: Hemos dejado ya el ciclo de Navidad y nos reunimos hoy para dar inicio al Tiempo Ordinario. El color litúrgico de este tiempo es el verde, color que expresa la esperanza del pueblo de Dios que peregrina hacia el Padre.

 

En este segundo domingo del tiempo ordinario, con un signo de alegría y esperanza, Jesús inicia su vida pública: realiza su primer milagro en favor de una joven pareja. Con este primer signo Jesús comienza a manifestarse como Enviado de Dios y los discípulos creen en él.

Nos ponemos de pie y uniendo nuestros corazones y nuestras voces iniciamos la celebración eucarística cantando: ………………………………..

ACTO PENITENCIAL: Si el sacerdote invita a rezar el Yo pecador; el coro entona después el canto de Ten Piedad; Sino no es así, después de cada intención que lee el monitor, el coro canta, ten piedad)

·      Tú, que eres el camino que conduce al Padre. Señor, ten piedad.

·      Tú, que eres la verdad que ilumina a los pueblos. Cristo, ten piedad.

·      Tú, que eres la vida que renueva al mundo. Señor, ten piedad.

GLORIA:

M: Con alegría, fe, esperanza y sobre todo con amor, glorifiquemos a la Santísima Trinidad: Dios Padre Hijo y Espíritu Santo. Entonando juntos el Himno del Gloria.

                                             LITURGIA DE LA PALABRA

ENTRONIZACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS:

M: Permaneciendo de pie, con actitud humilde nos disponemos para escuchar y acoger en nuestro corazón el mensaje que Dios nos quiere transmitir a través de su Palabra. Acogemos la Palabra de Dios invocando la presencia del Espíritu Santo, cantando: …………………………………..


& Lectura del libro de Isaías 62, 1-5

M: En la primera lectura, el profeta Isaías nos dice que al abrir el corazón para recibir al Señor nos cambia la existencia. Qué importante es reencontrarse con el Dios de la vida que nos trae buenas noticias. Escuchemos.

 

& Salmo responsorial: Sal 95

M: Frente al tierno amor de Dios, el salmo 95 nos invita a cantar y bendecir al Señor anunciando su gloria. Participamos de esta oración, aclamando juntos: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.

 

& Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 4-11     

M: En la segunda lectura, veremos cómo la comunidad de Corinto experimentó las buenas noticias del Señor. Reconoció los dones del Espíritu Santo en ella y se sintió llena de esperanza para vivir. Escuchemos.

 

& Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11     

M: En Caná de Galilea, por la intercesión de la virgen, su Madre, Jesús muestra el signo de una humanidad renovada, que vive con alegría la alianza con el Padre.

Aclamación antes del Evangelio: (El monitor invita a ponerse de pie para acoger la proclamación del Santo Evangelio cantando aleluya)

Aleluya, aleluya. “Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra gloria de nuestro Señor Jesucristo”. R. Aleluya. 

 HOMILIA: (sacerdote)

CREDO: (sacerdote) Nos ponemos de pie para profesar nuestra fe proclamando el Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL:

M: A cada invocación respondemos: Transforma nuestras vidas, Señor.

 

·          Por el Papa Francisco, para que, en medio de su gran responsabilidad, sea siempre fortificado por tu gracia y sabiduría. Oremos.

·          Por quienes rigen los destinos de las naciones, especialmente por los gobernantes de nuestro país, para que se dejen primero inspirar por Dios antes de tomar decisiones importantes para nuestra población. Oremos.

·      Por la paz del mundo, para que cesen definitivamente las hostilidades entre los pueblos y la concordia reine en el mundo. Oremos.

·          Por los medios de comunicación, para que sepan informar con dignidad y veracidad, pensando en el bien de todos. Oremos.

·          Por los que sufren la usencia de miembros de su seno familiar, ya sea por fallecimiento o migración, para que Dios les consuele y fortalezca siempre. Oremos.

·          Por nosotros aquí reunidos en torno al altar del Señor; para que al participar del banquete nupcial de la Eucaristía nos renueve y nos transforme en buenas noticias para los demás. Oremos.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

COLECTA:

M: Jesús, nos invita acercarnos al altar para poner en sus manos nuestra vida y la vida de nuestra familia, así como nuestro aporte económico voluntario para la vida pastoral de nuestra parroquia; pero, antes recemos juntos la oración de colecta.

 

Recibe Señor mi ofrenda, no es una limosna porque no eres un mendigo, no es un aporte porque no lo necesitas, no es el resto que me sobra que te ofrezco, este monto representa Señor, mi reconocimiento, mi amor, pues si lo tengo, es porque tú me lo diste. Amén.

Acompañamos la colecta cantando: ………………….......................................

OFRENDAS:

M: Con el Pan y el Vino, ofrezcamos al Señor nuestras tristezas y dificultades, para que, por intercesión de la Santísima Virgen María, se conviertan en gozo para nuestra vida.

 

(Si hubiese ofrendas)

-       Cirios: Simbolizan la luz de Cristo, el nacimiento de una nueva vida.

-       Hostias y Vino: Representan el milagro de nuestra fe, que serán transformados en el Cuerpo y en la sangre de Cristo.

-       Pan y Uvas: Simbolizan el fruto del trabajo del hombre y la fortaleza del corazón para anunciar la Palabra.

-       Flores: Expresión de gratitud, ternura, dulzura y amor hacia a María.

 

Acompañamos la presentación y preparación de ofrendas cantando: ………………….................

SANTO: ……………………………………………………………..

PAZ - CORDERO: …………………………………………………………..

COMUNIÓN:

M: Hermanos: Jesús presente en la eucaristía transforma el agua humilde de nuestra voluntad en el dulce vino de las buenas obras. Acerquémonos ahora a recibir el Cuerpo Cristo. Acompañamos la comunión cantando: ………………………

ACCIÓN DE GRACIAS:

M: Después de la comunión el coro puede entonar una canción de acción de gracias o se puede rezar la oración Alma de Cristo.

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos. Amén.

AVISOS COMUNITARIOS: (Se anuncian si los hay)

DESPEDIDA:

M: Hermanos: Confiados porque la Virgen sigue intercediendo por nuestras necesidades. Regresemos a nuestros hogares y comunidades zonales a ponerlo en práctica las enseñanzas de Jesús. Nos despedimos cantando…………………………………

                                                      HOJA DE LECTURAS

 

& Lectura del libro de Isaías 62, 1-5

“Por amor a Sión no callaré, por amor de Jerusalén, no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra “Desbastada”; a ti te llamarán “Mi predilecta”, y a tu tierra “Desposada”, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores. Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


& Salmo responsorial: Sal 95

R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.

 ·      Canten al Señor un cántico nuevo, canten al Señor, toda la tierra; canten al Señor, bendigan su nombre. / R.

·      Proclamen día tras día su victoria. Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. / R.

·      Familias de los pueblos, aclamen al Señor, clamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del nombre del Señor. / R.

·      Póstrense ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Digan a los pueblos: “El Señor es rey: él gobierna a los pueblos rectamente”. / R.

& Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 4-11     

“Hermanos: Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él que quiere”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

& Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11     

“En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dice: “No tienen vino”. Jesús le dice: “Mujer, ¡qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dice a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”. Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice; “Llenen las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: “Saquen ahora y llévenlo al mayordomo”. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”. Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él”. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Día 16. Hoy pídele a Dios que te ayude a orientar las fuerzas que hay en tu interior

 

Las pulsiones de tu naturaleza concupiscente pueden llevarte nuevamente al caos interior, a la infidelidad y al pecado; pero cuando esas mismas pulsiones son conversadas con Dios, entregadas a él, sublimadas en su gracia, entonces, podrán ser transformadas en una fuerza imparable para la realización del bien.

Recuerda que esas pulsiones, despiertas o dormidas, habitarán siempre en tu interior.

Lo importante es lo que haces tú con ellas y si las pones a los pies del altar de Dios.

Sin Dios, ellas son motivo de tropiezo y pecado. En cambio, con la gracia del Señor, son un escalón que nos ayudan a subir la escalera de la santidad y a entregar esa fuerza al servicio del Evangelio.

Romanos 5, 20-21: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Porque, así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor”.

miércoles, 15 de enero de 2025

Día 15. Hoy pídele a Dios la aceptación del prójimo con sus fragilidades (365 pensamientos sanadores, de Gustavo E. Jamut)

Quizá ha llegado a tus oidos que alguien, a quien admirabas, ha caído en pecado.

Tal vez, te han asombrado los defectos de alguien de tu familia o de tu comunidad.

No te asombres, ni te escandalices por la fragilidad de tu hermano, pues Dios no se escandaliza de la tuya, ni deja de amarte cuando caes.

El ecandalizarse por las faltas del hermano y comentarlo con otros, ya es signo de una gran inmadurez espiritual.

Dale a ese hermano tu amor, tu perdón y también, es el momento y del modo oportuno, la corrección... Entonces, Dios tendrá misericordia de tu fragilidad y te ofrecerá la gracia de una más profunda conversión.

2 Corintios 13, 3-4: Crito... no se muestra débil con ustedes, sino que, más bien, actúa con poder. Si bien su debilidad lo llevó a la cruz, ahora vive por la fuerza de Dios. Así también nosotros compartirmos su debilidad, pero viviremos con él por el poder de Dios que actúa en ustedes.